Amores en la distancia

Foto distancia

Solamente pasaba diez minutos con el amor de su vida y miles de horas pensando en él (Paulo Coelho).

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Últimamente, es mayor el número de parejas que proliferan, cuya principal característica es esta: la distancia que las separa.

Antaño se debía a aquella correspondencia que se enviaba, y a través de cartas, se declaraba el amor eterno. Hoy, no se recurre al papel ni a la tinta, pero con la afluencia de redes sociales, todo es más rápido y cómodo. Así como el amor, que a fuerza de conexiones y golpe de ratón, se vive más intensamente que esperando la tan ansiada carta manuscrita.

Ahora bien, y aquí viene la eterna cuestión: ¿Son viables los amores en la distancia?

Pues como todo en esta vida. Depende. Cierto es que siendo algo prácticos, no hay nada mejor que tener a tu pareja a tiro de piedra, pero la distancia también, logra aquello que muchas veces se pierde con la cercanía: las ganas locas de verse. Y se evita, en parte, la rutina.

No con ello quiere decir que todos ahora optemos por una relación a distancia. Además, soy de la opinión de que lo que, originalmente, comienza a lo lejos, finalmente, ha de acabar unido. Eso o se acabó la relación. Si se quiere avanzar, uno de los dos debe buscar el acercamiento. Los novios a distancia está muy bien unos meses… Al final e inevitablemente, toca decidir. Si romper o arriesgar.

Cierto es que hay distancias y distancias.

No es lo mismo, una relación dentro de un mismo país, en diferente ciudad que una relación España – Argentina… Por poner un ejemplo. Salvo que seas un “Onassis” y el avión no te suponga ningún tipo de gasto extra.

Lo cierto es que la distancia tiene sus ventajas. Todo el mundo se queja de la falta de intimidad, de que mucha gente acapara el espacio personal de la otra persona. Pues en este caso… Eso está resuelto. Porque las veces en las que este tipo de parejas se ven, solo quieren pasar el máximo de tiempo juntos y precisamente, la invasión del espacio personal, en esos momentos, es lo que menos les preocupa.

Además, las mariposas en el estómago duran más tiempo. Porque, al fin y al cabo, el reencuentro es lo que tiene. Se espera con tal ansia que se intenta que todo sea perfecto.

Por supuesto, tiene desventajas. Esas tardes en las que se necesita un abrazo, un desahogo (del tipo que sea) o, simplemente, esas ganas de perderse en la mirada del otro. Y sí. Se hace cuesta arriba…

Por eso, toca valorar y poner los pies en el suelo. Y preguntarse, ¿realmente merece la pena? El ritmo de crecimiento de una relación cercana es totalmente distinto al de una relación a distancia.

De hecho, en la relación a distancia, los posos del amor suelen perdurar más. Quizás, el tener a la persona más “a mano” hace que todo se viva intensamente desde el primer momento pero, en algunos casos, también hace que esa intensidad se apague a la misma velocidad con la que empezó.

Así que, aun a pesar de los kilómetros… Mientras haya ganas por ambas partes, yo me limito a recordaros lo que, una vez, dijo Napoleón Bonaparte:

No hay distancia que no se pueda recorrer ni meta que no se pueda alcanzar.

 

Sed felices.

 

Autora: Lady Maña

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